Ayudando de forma inesperada

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Cuando uno piensa en cómo puede ayudar a los demás, se imagina un proyecto de  servicio en una localidad remota del Perú. Un proyecto en el cual construyes algún centro comunitario, o llevas víveres a una comunidad duramente afectada por algún desastre natural. Por lo menos, esto es lo que yo pensaba.
Gracias a la Asociación de Emprendedores de Perú (ASEP), he podido ver que esta visión era intrínsecamente paternalista y vergonzosamente anacrónica. El Perú de hoy todavía tiene espacio para proyectos de ayuda social sí, pero una gran masa crítica de peruanos ya están apuntando a otras cosas.
Estos peruanos manejan empresas, y trabajan día a día para salir adelante en el rubro que han elegido. Del panadero de la esquina, pasando por el hilandero artesanal, y terminando por el desarrollador web, los peruanos hemos enrumbado hacia una economía de mercado cada vez más solida.
La Academia de la ASEP es un proyecto que busca formar y motivar a este tipo de personas.  Es un curso que lleva a los estudiantes a materializar ideas de negocio a través de sesiones dictadas por profesores emprendedores, y he visto de primera mano cómo los alumnos han perfeccionado sus planes para emprender.
Asimismo, he sido testigo del enorme agradecimiento de los participantes, y me ha dejado verdaderamente emocionado ver cómo hemos inspirado a estas personas a ponerse metas y perseguir sueños que hace poco ellos veían muy lejanos, y en algunos casos hasta imposibles.
Estoy seguro de que este es el comienzo de una aventura muy emocionante, y lo mejor es que va a ser beneficiosa para mi país. Si todos los peruanos tiramos para adelante y ponemos de nuestra parte, el Perú va a llegar muy lejos.
Marcelo Alzamora