Cuando el grande ayuda al chico y viceversa

0
602

Por Diego Santa María
 

Hace poco recibí un correo electrónico de 1871. El 1871 es la asociación y espacio de coworking para startups digitales más importante en Chicago (Estados Unidos) y cuenta con el apoyo de grandes empresas, emprendedores y miembros de la academia de esta ciudad. Es ahí donde empecé a desarrollar la idea de RoomVa en el 2013.

En este correo nos decían a todos los emprendedores afiliados a la red de 1871 que McDonald’s, la mayor corporación de comida rápida del mundo, con sede en Oak Brook, a las afueras de Chicago, estaba interesada en trabajar con emprendedores. La corporación busca startups digitales que puedan ayudarla a mejorar en distintos frentes, desde sus procesos de logística y operación hasta el desarrollo de nuevas iniciativas de apoyo a la comunidad como educación o asistencia a los más pobres. Para ello, McDonald’s está mudando su equipo de desarrollo digital al centro de Chicago, a solo cuadras del emblemático Merchandise Mart donde 1871 tiene su sede. Sería todo un día donde altos ejecutivos de la firma recibirían a todas las startups interesadas en trabajar con ellos.

Luego de leer el correo, me quedé pensando en el impacto que eso tendría entre varios amigos que desde hace varios años vienen empujando sus ideas de negocio. Sobretodo me hizo pensar en qué podríamos replicar aquí en el Perú.

En tiempos en que a nivel local estamos buscando formas de promover el emprendimiento, me pareció absolutamente genial una iniciativa como la de McDonald’s en Chicago. Para la mayoría de startups, sino es que para todas, factores como tener un primer cliente que pague, feedback de lo que realmente necesitan y, eventualmente, financiamiento son críticos para su supervivencia en el largo plazo. Todo esto estaría cubierto si desde los primero pasos uno pudiese asociarse con una gran empresa ya establecida que tiene necesidades por resolver, los fondos para financiarlas y equipos de trabajo para dar feedback al emprendedor.

Lo más interesante es que a diferencia de otras iniciativas que buscan donar fondos o forzar el flujo de dinero a ciertos emprendimientos, este tipo de asociaciones tienden a ser más sostenibles en el tiempo. Definitivamente, McDonald’s no lo hace simplemente por ayudar o dar caridad a los emprendedores, sino que realmente está obteniendo beneficios de ello.  Es sabido por todos que los últimos años no han sido los mejores para la corporación e incluso ha llegado a despedir a sus emblemático CEO y son innegables los beneficios que obtendrá de nutrirse de la creatividad, flexibilidad e ideas frescas de los emprendedores, además de estar más a tono con las últimas tecnologías. Es tanto para McDonald’s como para el emprendedor una situación de beneficio mutuo.

Es de esperar que habrán tropiezos en el camino, proyectos que no continúen, malos emprendedores que no cumplan o fallas en los equipos de McDonald’s que no implementen los cambios. Pero eso es parte natural de cualquier proceso nuevo.

¿Cómo implementarlo en el Perú? Creo que junto con iniciativas positivas como Start Up Perú, las empresas y corporaciones grandes en el Perú podrían arriesgar un poco y convocar a los emprendedores bajo un esquema similar. Que identifiquen necesidades y que busquen en nuestro ecosistema a los emprendedores que ya están trabajando en la tecnología o que ya cuenten con una idea pero no la aplicación práctica o los fondos para llevarla a cabo. Imagino empresas mineras implementando sistemas de georeferenciación para el manejo de personal en campo o indicadores de niveles de contaminación en sus plantas que permitan la alerta temprana para prevenir accidentes. También empresas bancarias con sistemas de colas más eficientes que ahorren tiempo a los usuarios o encuestas  en agencias que les permitan recibir feedback de sus clientes en tiempo real. Así también empresas de retail implementando aplicativos móviles que muestren más atributos de sus productos y mejoren la experiencia de compra en sus establecimientos. O por el lado de la administración pública, sistemas de alerta ante robos que permitan a los ciudadanos compartir información sobre los delincuentes más rápido con las autoridades. Ejemplos son tantos como la imaginación otorgan.

Soy firme convencido de que es en la colaboración entre empresas, de todos tamaños, que el ecosistema crece y crece sosteniblemente. Casos claros de Silicon Valley y otros ecosistemas de tecnología como los de Chicago o Austin. Tal vez en un futuro próximo podamos dar esos primeros pasos, es cuestión de abrir la mente y arriesgar un poco.

Autor: Diego Santa María

Gerente y co-fundador de RoomVa

RoomVa es una aplicación móvil que permite encontrar hoteles en el momento con tarifas de último minuto