Design Thinking: La herramienta de la innovación

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Hace algunos años, el método denominado Design Thinking era utilizado exclusivamente por diseñadores para encontrar una solución a un problema y lograr satisfacer la necesidad de un cliente. Hoy en día, no solo los diseñadores utilizan esta técnica.

¿Qué es “design thinking”?

Design Thinking es una herramienta creativa para conocer las necesidades reales de tus clientes para así generar solución a un problema. Tiempo atrás, esta metodología se relacionaba solo con el desarrollo de un producto, sin embargo, actualmente se ha desarrollado de manera que cualquier área empresarial o emprendimiento la utiliza como medio para el surgimiento de ideas, mejorar la experiencia del cliente, definir modelos de negocio, etc.

La comunidad emprendedora:

Este método permite a las pequeñas y medianas empresas a detectar errores y fallos en fases tempranas. Si solo tienes un proyecto y aún no la has llevado al mercado, gracias al Design Thinking podrás afinar detalles, agregar o desagregar ideas de tu modelo. Si tienes un emprendimiento formado, este te permitirá conocer de cerca las necesidades de tu cliente ya que, al ser un proceso creativo personalizado podrás entender mejor a tu público y brindarles un mejor servicio. Además, estarás seguro que tu producto o servicio realmente está solucionando una necesidad real. Finalmente, tu propuesta será innovadora y demostrarás a tu cliente que la labor de tu emprendimiento se diferencia frente a otros por la creatividad y personalización que hay detrás.

¿Cómo ejecutar el Design Thinking en tu emprendimiento?

Existen 5 etapas conocidas mundialmente para innovar dentro del Design Thinking:

  1. Empatizar: Es necesario conocer a tu público y comenzar con un sistema de feedback para conocer de cerca los errores y aciertos que has logrado mediante tus productos o servicios. En caso aún no tengas un emprendimiento y te encuentres en la idea de negocio, conoce a tu posible público e interactúa con potenciales clientes para entender qué necesita el entorno.
  2. Definir: El segundo paso es contextualizar el problema para poder identificar una solución. Construye un perfil o punto de vista basado en las necesidades, opiniones, percepciones y características que has identificado en tus usuarios.
  3. Idear: El tercer paso es, una vez que ya conoces las necesidades y problemas, presentar ideas que las satisfagan o las solucionen. Es importante generar un gran número de ideas y no descartar ninguna, por más absurda que parezca, pues de esta pueden darse ideas más viables.
  4. Prototipar: Después de una lluvia de ideas, es tiempo de materializar la solución para construir un producto o diseñar un servicio que permita comprobar la viabilidad, utilidad y reacción del público al que te diriges. Es importante saber que trabajar una sola idea te ayudará a profundizar en ella, pero se puede utilizar dos o tres más como un backup. El prototipo no es el producto final, pero se asemeja a este.
  5. Evaluar: En el último paso utilizaremos el feedback de los usuarios para analizar si el producto o servicio necesita ajustes o cambios, de esta forma el design thinking no solo se emplea una vez, es necesario utilizarlo en períodos cortos de tiempo para mantenerte en una búsqueda constante de mejoras para tu emprendimiento.

Referencias:

  1. Universia (España) (2017): http://noticias.universia.es/cultura/noticia/2017/07/12/1154202/design-thinking-herramienta-tener-emprendimientos-innovadores.html
  2. Emprende UNED (España) (2017):

¿Qué es Design Thinking y qué te aporta como emprendedor?