El acceso legal de los emprendedores MIPYME

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Y la búsqueda incesante de la reducción de costos

Por Alexandra Grieve, directora de la Unidad de Defensa del Emprendedor (DEFEM) de la Asociación de Emprendedores del Perú (ASEP).

Hacer empresa en el Perú requiere de diversos análisis previos por parte del emprendedor Mipyme, que incluyen la evaluación previa del negocio y de su propuesta de valor (tener un producto competitivo y de buena calidad que pueda competir en el mercado objetivo), así como de otros factores (infraestructura, flexibilidad y velocidad de implementación, etc.).

Sin embargo, una dimensión clave que muchas veces no se analiza con la misma rigurosidad y que termina entrampando al emprendedor es el aspecto legal, es decir, que el negocio planeado sea legalmente viable y pueda operar dentro de un marco legal existente para ingresar al mercado y vender el producto sin ningún problema.

Más del 94% de las empresas del Perú son Mypyme y de ellas el 21% es responsable de la generación de empleo en el país, lo que implica que son parte del motor de la economía peruana. Lo grave en la evaluación es que cuatro de cada cinco Mipyme en el Perú son empresas informales. La pregunta que debemos hacernos es por qué.

La respuesta es simple: la mayoría de las empresas peruanas son informales porque ser formal es muy costoso. Es cierto que mucho se debe a desinformación, pero la realidad es que el proceso de constitución es largo y tedioso, a diferencia de lo que ocurre en países como Chile, que cuentan con normas proemprendedor que permiten a las empresas constituirse en un día y a costo cero. El Perú sigue con un marco legal que, en algunos casos, data de 1984 o antes, época en la que no existían el internet, los pagos online, las páginas web y todo lo que la tecnología ofrece. Así, mientras todo avanza y los países vecinos cambian y modernizan sus normas, el nuestro sigue con lo mismo, lo que genero que no solo el emprendedor sea informal, sino que siga arriesgando su patrimonio -el emprendedor normalmente invierte todo su capital (el presente y el futuro) en el negocio- y que el Estado no recause los impuestos que le corresponden. El círculo vicioso es claro.

Efectivamente, si analizamos los pasos para que el emprendedor pueda crear una empresa formal en el Perú, vemos que estos son complicados y costosos: buscar el nombre de su empresa en registros públicos tiene un costo; buscar un abogado que prepare una minuta de constitución tiene un costo; si bien sacar el RUC no tiene costo, acopiar los documentos para ello si lo tiene; levantar la escritura pública por notario tiene un costo. Todo esto sin contar los días que se debe esperar en cada uno de los procesos y los costos que eso conlleva, así como el dinero que se necesita como capital social para abrir la cuenta bancaria que es requisito para levantar la escritura pública.

En países como México, por ejemplo, en determinados casos puedes crear la empresa a través de la Sunat mexicana, sin necesidad de fedatarios, mediante el trámite más simple, menos costoso y que protege el patrimonio del emprendedor.

En Chile, por otro lado, también se puede constituir una empresa online, a un costo de 20,000 pesos chilenos (30 dólares aproximados). La norma chilena que permite que las empresas se constituyan en un día ya tiene cinco años y, a través de esa simplificación, ha permitido crear 472,846 empresas desde 2013. El promedio de demora para la inscripción total de la compañía es de cinco días calendario, frente a los tres meses que tomaba antes de la norma.

Debido a lo señalado y a la falta de una real línea de acción por parte del Estado peruano que cambie el statu quo, a mediados del año pasado, la Asociación de Emprendedores del Perú (ASEP) creó la Unidad de Defensa del Emprendedor (DEFEM), con el objetivo de ayudar en el camino de la formalización al emprendedor. DEFEM trabaja como una suerte de dealer legal, sin costo alguno, buscando abogados que brinden asesoría al emprendedor a costos por debajo de los del mercado. Los llamados miembros del círculo DEFEM ayudan a los emprendedores a constituirse.

Así, mientras no existan normas claras que permitan ser formal de manera simple, DEFEM seguirá actuando como un “hermano mayor” del emprendedor Pyme, ayudándole, educándolo, asesorándolo y, sobre todo, cuidándolo en todo lo que se refiere al ámbito legal a fin de que su camino a la formalidad sea menos costoso.

Artículo extraído de Revista Negocios Internacionales de ComexPerú