El Irracional, El Loco, El Emprendedor

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“Hay una tormenta dentro de cada uno de nosotros… Un fuego. Un río. Un impulso. Un irrenunciable impulso de empujarnos más duro y más lejos de lo que nadie pensaría posible. De empujarnos hacia los más fríos y oscuros rincones… en donde las cosas malas viven, en donde las cosas malas pelean. Queríamos esa pelea al máximo volumen. Queríamos una pelea estridente. Queríamos la más estridente, fría, oscura y dura de las peleas”.
Así empieza “El único superviviente”, una reciente película protagonizada por Mark Wahlberg, en la que cuatro comandos de élite de los Estados Unidos se sumergen en una cruda batalla, de la que sólo uno de ellos sobrevive.
En ciertas escenas uno no duda en preguntarse por qué alguien en su sano juicio se expondría a tal infierno. Por qué alguien racional tomaría la serie de decisiones que lo conduciría a tal destino. Guardando las distancias, sé que un emprendedor conoce la respuesta. Y es que no es posible buscar la grandeza sin optar por el camino menos transitado, menos conocido, menos cómodo. Sin optar por el camino, usualmente, menos racional. Y alguien racional, no hace esto.
Las personas racionales no emprenden. Es un hecho. Las personas racionales no emprenden porque emprender conlleva tomar decisiones en situaciones de incertidumbre que llevarán hacia otras aún más inciertas, y la razón es adversa al riesgo. Siguiendo esta lógica, ¿podemos afirmar que son las personas irracionales las que emprenden?
Estadísticas de dominio público señalan que el 85% de las personas sueñan con tener un negocio propio. De este porcentaje, sólo el 15% decide no sólo soñar, y emprende. Y de esta fracción de valientes, sólo el 4% logra llevar su emprendimiento más allá del quinto año de vida.
Y la razón principal para esto, es el miedo. El miedo en sí, es un impulso propio de un pequeño órgano llamado amígdala, ubicado en nuestro sistema límbico, el cual ha sido vital, a lo largo de la evolución humana, para la supervivencia de la especie, manteniéndonos alerta contra depredadores y otros peligros. Pero el miedo no sólo es vital para sobrevivir, sino que para triunfar en la vida. Es el grado de aversión al miedo, y por ende al riesgo, lo que separa a los triunfadores de los perdedores, a los talentosos y los valientes, de los mediocres y los pusilánimes.
Un novedoso estudio de una reconocida universidad estadounidense señala que sólo 1 de cada 12 personas tiene lo que se conoce como “energía escalar”, la energía necesaria para destacarse del montón, y que tan sólo 1 de 1,000 personas “energía vectorial”, la necesaria para llevar e inspirar a otras personas hacia un fin.
Sabiendo esto, entonces, ¿qué clase de hombre o mujer emprendería? Pues el irracional, el loco, el emprendedor. 1 de cada 1,000. Aquel que decide despertar para adentrarse en la oscuridad y frialdad de lo desconocido, de la incredulidad, de la envidia y de los egos desproporcionados… pero también de la lucha, del sacrificio, del talento, de la templanza y, con algo de suerte, de la grandeza.
Fernando López de Castilla Elías – Managing Partner, Grupo Nexo Franquicia