“El sector privado va a forzar la continuidad”

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El ministro de la Producción se mostró optimista por la promulgación de la Ley de Investigación Científica, Desarrollo Tecnológico e Innovación Tecnológica, así como otros proyectos que maneja su cartera.

Esta semana se promulgó la ley que otorga beneficios tributarios a las empresas que inviertan en innovación y desarrollo (I+D). ¿Qué se espera en el corto plazo con estas medidas?

Estamos muy contentos con la promulgación de esta ley, que fomenta la I+D para la innovación empresarial. La ley crea una deducción tributaria adicional para estos proyectos que le va a permitir a la empresa, por ejemplo, deducir S/.175 en gastos si el monto destinado a I+D fue de S/. 100. Esto claramente va a reducir su carga tributaria de manera sustancial.

¿Qué porcentaje del PBI se destina en Perú a I+D respecto a países de la OCDE?

Si bien estas cifras no son exactas, porque algunas empresas pueden subdeclarar lo que realmente gastan en I+D, la información no es nada halagüeña. En números oficiales, invertimos menos en I+D que Bolivia. Así, le destinamos 1/6 del promedio que le dedica América Latina y un veinteavo del promedio de los países de la OCDE. Para ir más lejos, Finlandia e Israel invierten cuatro puntos del Producto Bruto Interno (PBI), mientras que Perú invierte solo 0.12%.

Entonces, definitivamente hay un abismo entre lo que estamos haciendo en Perú y lo que podríamos hacer. ¿Esta medida solo favorece a empresas grandes?

Diría que, si bien es verdad que seguramente las empresas grandes y medianas usarán estos incentivos tributarios, también una empresa tecnológica moderna, por ejemplo, con un componente importante en investigación y desarrollo va a poder usarla; para proyectos de universidad también la pueden usar. No necesariamente tiene que estar limitada a una empresa grande. Lo que sí es que las empresas tienen que tener un componente de interés particular en la innovación, investigación y desarrollo.

¿Cómo se complementa la inversión en I+D con la diversificación productiva?

Para crecer a las tasas cercanas al 7% de la década previa, tenemos que trabajar fuertemente en destrabar, para que otros motores potenciales surjan, adicionales a los tradicionales, como la minería. Por ejemplo, el sector forestal exporta menos de 150 millones de dólares e importa 1,150 millones. Chile exporta 6,000 millones de dólares con una política clara. En las mesas técnicas, los ejecutivos de los ministerios coordinan con los gremios y otros agentes a fin de identificar los problemas que se están generando y la mejor forma de abordarlos, con un plan de trabajo. Muchas veces al sector público le cuesta coordinar entre sí y, por ello, la mesa ayuda a generar este mecanismo de coordinación. Regresando al sector forestal, el INIA (Instituto Nacional de Innovación Agraria) hace investigación forestal, pero está prohibido por ley de hacer extensionismo tecnológico; eso limita su accionar. Entonces, nosotros estamos potenciando los centros de innovación tecnológica (CITE) en madera en Pucallpa. Estas son piezas claves para que el sector reciba la mejor transferencia tecnológica posible y es una muestra de cómo la innovación va de la mano con la diversificación. Si uno quiere generar nuevo crecimiento, por ejemplo, forestal, en acuicultura, la innovación es fundamental. Yo diría que la innovación y buena normatividad son piedras angulares.

¿Cómo hacer para que la innovación acompañe a la inversión en infraestructura?

Al respecto, yo tengo un ejemplo muy bueno. En Olmos, el gobierno ha inaugurado una obra de irrigación que va a llegar a 35 mil hectáreas, digamos, de cultivo, en la nueva zona, y 3 mil o 4 mil nuevas hectáreas en el viejo valle de Olmos. Pero está en medio del desierto. Para asegurar que esa producción sea rentable y de alta productividad, requerimos conectividad. Y lo que necesitas primero es crear una ciudad y vías de comunicación para salir del medio al puerto y del aeropuerto al puerto. Pero necesitas también un parque industrial e Internet. Para ello se requiere una coordinación estrecha entre ministerios.

¿Cómo lograr que la pesquería retome el despegue que quisiéramos?

Yo creo que se están haciendo bastantes cosas desde el Ministerio de la Producción. Tenemos, probablemente, el mar más rico del mundo. Eso es una ventaja increíble y tenemos una altísima concentración en la anchoveta, que tiene el 80% de nuestra captura. De toda la actividad pesquera, 80% es de consumo indirecto y 20% de consumo directo. Después tenemos poca, casi nula, acuicultura. En el mundo, en promedio, el 50% es pesca extractiva y el otro 50% es para acuicultura. En el Perú, tenemos 98.5% de pesca extractiva y 1.5% acuicultura. Además de eso, el consumo directo aún no es tan fuerte como podría ser. Diversificación productiva entró a pesca en términos de especies y está entrando en acuicultura, porque es un nicho de mercado que puede servir de base para un desarrollo exportador potente.

¿Qué se está haciendo?

En noviembre del año pasado, se creó el Sanipes, que es el instituto que estará a cargo de la sanidad pesquera. El Sanipes es importantísimo porque va a permitir la apertura de mercados y va a salvaguardar por la sanidad de los productos que exportemos. De otro lado, para separar la actividad de promoción de la actividad de supervisión y fiscalización, estamos mandando al Congreso un proyecto de ley para la creación de la Superintendencia Nacional de Pesca (Sunapes). Asimismo, estamos invirtiendo en la innovación acuícola y la innovación del consumo humano directo, en particular en los CITE para pesca.

¿Entonces, estamos haciendo una cirugía en el sector pesquero?

Estamos tomando medidas que permitan trabajar con más cintura. Por ejemplo, para abrir una temporada de pesca, oficialmente se requieren 16 días hábiles, o sea, 25, 24 días calendario. Yo tengo que avisar 25 días antes. En 25 días, las condiciones del mar pueden cambiar muchísimo. Ahora se han reducido los plazos a seis días en el decreto que se emitirá próximamente. Asimismo, antes se pedía que, para pescar en el sur, había que cubrir 80% de la cuota en el norte. Pero, ¿qué sucede si no hay pescado en el norte y hay pescado en el sur? Ahora se ha eliminado esa restricción.

¿Cuáles son las perspectivas de este año, porque el año pasado el sector pesquero cayó un 23%?

El año pasado, el fenómeno de El Niño complicó e hizo que no hubiera segunda temporada. Este año se esperaría que, si las cosas van bien, digamos, estaríamos comenzando la temporada de pesca en el sur a finales de este mes. En los siguientes días, se iniciará la temporada en el norte. Creo que es difícil pensar que este año será tan malo como el año pasado.

¿Cuál es su proyección de crecimiento?

Yo creo que podría aumentar en términos de captura. Fácilmente podría aumentar 40% o 50% la captura de anchoveta. Diría que 30% es el mínimo, inclusive más.

Yendo al sector de las microempresas, se suele decir que emplean a más del 70% de la PEA. Pero, en la mayoría de casos, tienen baja productividad, operan solo un año y no ofrecen beneficios sociales.

Hay que diferenciar entre las empresas de subsistencia, en las cuales la falta de un seguro de desempleo hace que muchas personas estén autoempleadas, y las empresas pequeñas pero dinámicas, que crecen y que pronto dejan de ser microempresas. Casi todos los start-ups empezaron como microempresas. En el caso de las informales peque- ñas, creemos que uno de los pilares más importantes para el desarrollo económico es el aumento de la productividad y, particularmente en el caso de la microempresa informal, es la transferencia tecnológica. La informalidad es una consecuencia de los costos de ser formal versus la productividad. Se trata de un círculo vicioso porque, si eres informal, no puedes crecer y tienes que enfrentar otros costos de ser informal. Creemos que muchas veces el análisis se centra en los costos de la formalidad: leyes y regulaciones, que son trabas normativas que hacen que ser formal sea muy costoso, lo cual es verdad, pero me parece un diagnóstico incompleto. Es importante trabajar en la productividad de estas empresas. Las medidas más importantes se refieren a los CITE, que están hechos para hacer transferencia tecnológica para las Mypes de manera tal que esto aumente su productividad.

Usted ha dicho que el gobierno es un mal coordinador. ¿Cómo implementar los CITE con los nuevos gobiernos regionales?

Yo estoy muy contento con los nuevos presidentes regionales. He estado en Madre de Dios, con el presidente de la región, y estamos trabajando en un CITE productivo-ambiental. Yo tengo ahora ocho pedidos de asesoría técnica para parques industriales de las regiones Tumbes, Junín, Ucayali, La Libertad. Nos están pidiendo que trabajemos con unos terrenos en los que quieren hacer parques industriales y nosotros estamos dándoles el apoyo técnico. Yo creo que la dinámica es bastante favorable, porque las autoridades regionales valoran el apoyo que les damos desde el ministerio, como, por ejemplo, en Zofra-Tacna, que, a pesar de los beneficios tributarios, no despega porque los costos y trámites encarecen sus operaciones.

Los planes realmente son buenos, pero requieren un periodo para que puedan tener maduración. ¿Cuáles son sus apuestas en cuanto a los elementos de esos planes?

Te doy cinco. Antes se mencionaba que el plan era muy teórico, pero estamos en plena ejecución. Yo creo que queremos dejar las cosas centradas para que el siguiente gobierno las continúe y creo que el sector privado es el que va a forzar la continuidad. Mis apuestas son cinco. Uno, las mesas técnicas, forestal, acuícola, y cosas creativas. Hemos trabajado para mantener este proceso de diálogo continuo con el sector privado. Dos, innovación, que es fundamental para el país. Creo que tenemos que trabajar de manera continua porque la brecha es inmensa y, así como ya nos pusimos de acuerdo en que la educación es importante, ahora tenemos que tener los mismos acuerdos para la innovación, que tiene el mismo nivel de importancia. Tres, parques industriales, que funcionen bien, fuera de la ciudad y que aumenten la competitividad. Cuatro, los CITE. Son una herramienta para el crecimiento de la productividad. Cinco, reducir la tramitología y mejorar la normatividad, tema en el que estamos empujando bastante.

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FUENTE: PERÚ 21