El futuro es la economía colaborativa

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Tanto que escuchamos sobre emprender, ¿pero nos pusimos a pensar si nos animaríamos ahacerlo? Camila González, directora ejecutiva de la Asociación de Emprendedores de Perú (ASEP) y de Mujeres del Pacífico, estuvo en el país para el Seminario MKTrends, y pudimos conversar con ella al respecto. Además, nos habla de la necesidad de una mirada femenina en esta nueva era de la colaboración.

Por: Jazmín Gómez Fleitas

La revolución digital cambió las reglas del juego en cuanto a la economía y las relaciones productivas. Hoy se habla de “lo mío es tuyo y lo tuyo es mío” porque el desarrollo tecnológico ha resultado en un incremento de transparencia y cercanía, impulsando el surgimiento de la confianza como base de la colaboración. Esto es lo que nos dice Camila González Kahan.

Así que, ¿de qué hablamos cuando decimos economía colaborativa? De un sistema económico que se enfoca en compartir bienes, tanto humanos como físicos, y que incluye la creación, producción, distribución y consumo de bienes y servicios por parte de diferentes personas y organizaciones. Y que, gracias a la “hiperconexón” logró hacer que las preocupaciones sobre el medio ambiente sean factores tangibles para la economía, dando como resultado que hoy seamos más conscientes y estemos cambiando radicalmente nuestra forma de consumir: al valorar empresas que generan impactos positivos en la sociedad, que son éticas y transparentes.

Esto significa que hoy, y desde hace unos años, podemos utilizar páginas que nos ayuden a conectar, compartir o alquilar entre personas desconocidas. Podés alquilar una casa, un departamento o un cuarto en cualquier parte del mundo que te permita Airbnb, o encontrar dónde hospedarte sin pagar nada pero sí ofreciéndote a cocinar algo típico de tu país a tus anfitriones gracias a Couchsurfing. Incluso comer con lugareños para saborear de primera mano comida casera, sin tener que ir a un local de comida en VizEat (muy usada en Europa) y hay muchas otras opciones más que se valen de la experiencia de compartir con otros, con otras culturas.

“Con la economía colaborativa estamos llenos de oportunidades y hoy cualquiera que esté dispuesto a trabajar, a construir y a dar lo mejor, es capaz de incluso cambiar su entorno, su sociedad y el mundo. Quién iba a pensar que alguien que no conocías, que no era tu familiar ni tu amigo, se conectaría contigo por una plataforma web y estaría después hospedándose en tu casa. Eso demuestra que cualquiera puede convertirse en dueño de su propio hotel gracias a la red, y así vemos cómo este poder influencia todo tipo de industrias”, explica Camila.

La economía colaborativa, o sharing economy en inglés, tiene varias tendencias que han ido confirmándose a través de los años. Todas estas corrientes tienen una sólida base de consciencia, de sentido, de propósito y de colaboración, según nos detalla la presidenta de la ASEP. Las tendencias que menciona son: la economía circular, una filosofía del uso eficiente de los recursos;el desarrollo inclusivo, basado en que el desarrollo no es sólo para unos sino para todos;capitalismo consciente, que se orienta para maximizar la utilidad de sus stakeholders (actores sociales, todos los afectados con las decisiones de una empresa); el comercio justo, que apoya a quienes fueron los productores más desfavorecidos en el pasado, y las empresas B, que están redefiniendo el sentido del éxito de las empresas generando mayor conciencia social y ambiental.

Camila hace énfasis en que si queremos llegar lejos es mejor colaborar y dejar de lado el egoísmo:

“En lugar de pensar en el ‘yo’ debemos pensar en ‘nosotros’. Pasamos de hacer cosas para la gente a hacer cosas con la gente. En esta era repensamos cómo hacer las cosas y tratamos de mejorar los procesos del pasado. Queremos tratar de solucionar problemas con ideas novedosas que intenten generar impactos positivos a la sociedad. Ya no esperamos a que el gobierno se haga cargo, nosotros nos sentimos empoderados y a través de nuestras acciones, somos capaces de cambiar las cosas. Con nuestro ejemplo buscamos demostrar que el gobierno también tiene que innovar, las regulaciones se tienen que adaptar para también colaborar y vivir en este nuevo paradigma”.

La necesidad de una mirada femenina

Dentro de esta nueva filosofía hay mucha empatía, comunicación y responsabilidad hacia la comunidad. Y por ello, Camilia -también directora ejecutiva de Mujeres del Pacífico- hace énfasis en que la era de la colaboración trae una fuerte mirada femenina.

¿Qué aporta esta mirada femenina?

Como mujeres, tenemos un nivel alto de sensibilidad e intuición que combinados con los valores y la orientación por el cuidado, generan sociedades más equilibradas. A nosotras nos gusta compartir constantemente, somos una red social y podemos llegar a impactar directa o indirectamente a 40 personas en un sólo día. Asimismo, abrazamos lo diferente, nos convertimos en un radar de oportunidades donde buscamos co-crear y disfrutar de perspectivas distintas. Trabajamos en comunidad y nos orientamos en impactar en ella de forma positiva desde cualquier profesión. Trabajar con amor y desde el amor, es un pilar para la economía colaborativa y la mujer lo lleva muy marcado en su ADN.

Entonces, ¿se podría decir que se necesitan mujeres en el emprendimiento?

El emprendimiento es para los valientes, para quienes se cuestionan, se desafían, toman acciones y hacen realidad esas ideas que transforman. Como mujeres hemos demostrado nuestra valentía pero todavía somos nosotras quienes nos llenamos de miedos, y por eso necesitamos acostumbrarnos a tomar más riesgos porque de nosotras depende pensar en grande desde el principio a la hora de emprender.

América Latina se caracteriza por tener un gran número de emprendedoras; sin embargo, muchas de ellas no se conocen. Es responsabilidad de los medios, los actores del ecosistema y nosotros, dar a conocer más ejemplos y así contagiarse de esas experiencias. Teniendo más visibilidad podremos reducir las brechas, modificar las desventajas a la hora de emprender y fortalecer la equidad y el crecimiento económico de la región. Más allá de necesitar más mujeres emprendedoras, necesitamos reducir esas brechas.

¿Cómo te sumergiste en esta aventura de emprender?

Desde muy chica, porque tuve el ejemplo de grandes emprendedores en mi familia y siempre busqué la forma de apoyar, de aprender de ellos y crear mis propias experiencias. Cada vez que encontraba tiempo libre, buscaba dónde podía ayudar. Me acuerdo que durante el colegio falté a clases para salir y asistir a la inauguración del negocio de mi papá. Fui feliz de ser parte del nacimiento de la empresa en la que mi familia había puesto tanto empuje y esfuerzo. Por esto, la idea de crear nuevas experiencias y estar en constante contacto con las personas me encantó desde chica.

Durante mi último ciclo de universidad, comencé una empresa orientada al servicio y a la tecnología. Sin embargo, no la continuamos porque empezamos a trabajar en grandes empresas y no nos dimos el tiempo para emprender y seguir nuestros sueños. En ese entonces, queríamos tener la oportunidad de trabajar en multinacionales, ya que en la universidad nos habían formado con una currícula orientada hacia las grandes empresas, y no fomentaban el emprendimiento.

Si bien estoy agradecida de todo lo aprendido en la gran empresa, también estoy agradecida de haber regresado al mundo del emprendimiento. Opté por un camino que calzaba con mi propósito de vida, donde podría impactar más con mis acciones y así fue que primero trabajé en llevar a emprendimientos al extranjero, luego como intraemprendedora y consultora de innovación y finalmente como emprendedora de una asociación (ASEP) que está generando los mismos desafíos de una startup.

El emprendimiento es adrenalina pura. Es un deporte de riesgo y con cada experiencia aprendo a disfrutar más de esa incertidumbre. Me desafío constantemente, busco crear soluciones y generar nuevas experiencias desde cero. Si bien soy consciente que el camino del emprendedor no es nada fácil, cuando uno trabaja acompañado y avanza con persistencia, esas dificultades van desapareciendo y, por ende, los resultados se vuelven más satisfactorios.

¿Cuáles son algunas de las barreras a las que se enfrentan las mujeres al momento de emprender?

Hay algunas en común a lo largo de Latinoamérica. Desde nuestra Academia ASEP, hemos visto que las mujeres buscan constantemente capacitarse. En nuestros talleres el 56% son mujeres, por lo que vemos que hay una relación entre la capacitación y la seguridad a la hora emprender. Las mujeres tienen mayor miedo al fracaso; por lo tanto, para sentirse más seguras, necesitan más conocimiento. De acuerdo al estudio de brechas de Mujeres del Pacífico a nivel latinoamericano realizado durante el 2016 a 1500 mujeres, vimos que son tres las principales barreras que las mujeres enfrentan particularmente al momento de emprender: 1. la falta de acceso a financiamiento, 2. la falta de acceso a herramientas para capacitarse, y 3. poco acceso a redes de apoyo.

Así que nuestro compromiso desde la ASEP y Mujeres del Pacífico es potenciar las oportunidades, conectar a los emprendedores y las emprendedoras con los diferentes actores para que cuenten con un apoyo en su proceso de crecimiento. Asimismo, brindarles herramientas y apoyo desde la etapa temprana para que tengan mayor probabilidad de superar el valle de la muerte. Finalmente, generar redes para que se asocien e incrementen su capacidad para llegar a nuevos mercados.

¿Qué le dirías a quienes tienen una idea pero dudas respecto a llevarlas a cabo?

Tanto a hombres y mujeres el mensaje es el mismo: Atrévete, porque lo peor es literalmente no intentarlo y quedarse con las ganas de hacer algo que hoy puede convertirse en grande, muy grande. Si bien como mujeres queremos asegurarnos con tener todo perfecto de antemano, en un mundo tan cambiante y competitivo como el que vivimos, lo mejor es lanzarnos.

Dá ese salto y emprendé en lo que te apasione de manera responsable porque el camino no va a ser fácil pero sí que valdrá la pena. Aprendé mucho y conectate con quienes ya hayan emprendido y/o estén comenzando a emprender, te darás cuenta que no es tan solitario el camino como creías. Buscá un equipo que te pueda acompañar en este aventura (¡y ojalá que sea un equipo multidisciplinario!) porque acompañada llegarás más lejos y el camino será incluso mejor. Pierde el miedo que emprender puede llegar a ser una de las mejores experiencias de tu vida.

+INFO

Sobre Camila Gónzalez Kahan

Desde la ASEP, trabaja para cumplir el objetivo principal: ser la voz de los emprendedores en el Perú y así fomentar políticas públicas pro-emprendimiento para reducir las desigualdades que tienen los emprendedores y emprendedoras en su país. Lo cual hacen

informando sobre el ecosistema emprendedor, creando redes de emprendedores de alto impacto, capacitando emprendedores y, recientemente, brindando defensa y asesoría legal especializada.

Desde Mujeres del Pacifico, se enfoca en empoderar y darle más visibilidad a las mujeres en Latinoamérica. La ASEP trabaja en muchos proyecos junto a Mujeres del Pacífico, ya que son organizaciones hermanas que tienen el compromiso ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a través del Fondo Multilateral de Inversiones, de aumentar la participación de emprendedoras del 20% al 40%, como mínimo.