Ideas para emprender: del genio creativo a los equipos colaborativos, donde las diferencias suman y crean valor

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A veces suelo encontrar textos o infografías donde se mencionan las características o cualidades de una persona exitosa. Suelen ser cuadros comparativos entre personas que según estos listados hacen cosas diferentes al resto como levantarse más temprano y hacer una veintena de cosas antes de que sean las ocho de la mañana. También están los otros mortales que no son personas de éxito; por lo tanto sería bueno, como aconsejan estos textos, que te vayas preocupando y buscando amoldarte a la lista, ya que -al parecer- si no posees estas características que se mencionan, sería recomendable que te replantees lo que vienes haciendo mal.

Sé que en el fondo no hay que tomar tan en serio estos textos, es decir, cualquier clasificación acerca de como son las personas para ciertas actividades o quehaceres, va a tener una serie de deficiencias. Todos somos seres bastante complejos y no existe un cuadro Excel para definir completamente a una persona sin importar cuales sean los rigores, la intención o los indicadores de lo que buscamos. Pero hay un tema que suele ser reiterativo en estas clasificaciones y es la idea de que las personas exitosas son personas fuera de lo común, personas  sobresalientes y; por ello, es un bien preciado encontrarse con ellas. Esta es la primera idea que necesitamos cambiar para empezar a emprender y buscar tener un negocio exitoso con el tiempo.

Estudié en la facultad de artes de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y terminé siendo pintor. Ahí también recuerdo que, como parte de nuestra educación artística, nos llevaban a estar los dos últimos años de carrera en un taller individual donde ibas desarrollando tu estilo de trabajo. Las carreras estaban separadas, es decir, artes puras por un lado y por el otro artes aplicadas. Al principio, los de artes puras, andábamos bastante emocionados de tener un pequeño espacio individual para desarrollar nuestras ideas. Sin embargo, uno termina dándose cuenta de que estos talleres individuales marcaban distancias cada vez más innecesarias entre cada uno de nosotros.

Nos habían inculcado una metodología que se centraba en la búsqueda interior de cada estudiante, una mirada introspectiva de cada uno para despertar al supuesto genio creativo y es difícil para muchas personas cambiar este tipo de pensamiento. Así lo menciona Tim Brown CEO de IDEO, una de las empresas de innovación y diseño más famosas del mundo: “El mito del genio creativo es fuerte: creemos que las grandes ideas salen totalmente formadas de mentes brillantes, en proezas de imaginación muy por encima de las aptitudes de los simples mortales” (Harvard Business Review – Septiembre 2008).

Existen muchos puntos en común entre estos dos mundos aparentemente inconexos de estudiar artes y ser un artista para luego buscar emprender y salir al mercado con una idea o modelo de negocio. Lo digo no solo por lo que he aprendido y continúo aprendiendo, sino porque en ambos espacios existen todavía muchas personas que creen que existen los “genios creativos” o los “exitosos empresarios” como seres individuales que han hecho algo extraordinario.

Cuando comencé a emprender, desde el inicio tuve que trabajar con varias personas y fuimos aprendiendo desde cero. No sabíamos absolutamente nada de hacer negocios y tuvimos que ir paso a paso cometiendo muchos errores más que aciertos, pero nos gustaba el camino así que seguimos adelante. Emprender es tomar ese camino que te lleva inevitablemente a conocerte a fondo, a tener que dar el 100% todas las veces, pero sobre todo a confiar en ti y en tu equipo y entender que tienes que trabajar a pesar de las diferencias de ideas, profesiones, cualidades, o características personales de cada uno.

Esto lo he venido comprobando al momento de emprender y conocer a personas dentro de distintos negocios que vienen haciendo cosas sobresalientes para mejorar el entorno o crear mayor valor para los usuarios, ya sea de formas sumamente novedosas o generar conciencia social o ambiental con modelos de negocios basados en economías colaborativas. Todo esto me ha venido reconfirmando la idea de que todos somos creativos cuando hacemos lo que nos apasiona y que damos el máximo esfuerzo una y otra vez en interminables sesiones de trabajo. También utilizamos la creatividad  para encontrar soluciones, darle la vuelta a problemas, trabajar y llegar a resultados inimaginados que puedan impactar en el mercado. Pero no lo podemos hacer solos.

Si nos olvidamos de la idea del “genio creativo” y del “exitoso empresario” como seres aislados y nos vemos a cada uno de nosotros como personas capaces de realizar cosas extraordinarias con los recursos que cada uno posee, entenderemos que para llegar a donde queremos estar hay que trabajar y ser muy flexibles a la hora de cometer errores y no pensar que son trabas en el camino; sino que debemos llegar a entender que es lo valioso que debemos aprender de ellos y que, finalmente, son los equipos de personas altamente motivadas los que hacen las grandes diferencias entre un emprendimiento que trasciende y otro que nos enseña mucho de lo que debemos mejorar para el siguiente intento.

Si juntamos estas ideas de trabajo en equipo y cambiamos el enfoque de “genio creativo” solitario por “equipo cocreativo” con gran capacidad para tolerar, y más aún, para fomentar las diferencias de cada uno de los integrantes y a partir de aquí buscar empatizar con las necesidades de los usuarios para nuestro modelo de negocio, encontraremos un mar de soluciones creativas sin límites, donde además estaremos generando la confianza suficiente entre todos para darnos cuenta de forma convincente de que nuestras diferencias no nos separan, sino que cada persona aportando ideas va sumando y creando valor sin importar en que giro de negocio estemos.

 
 
Jaime Aranda
SOCIO FUNDADOR DE BARUVA