La economía del amor

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El fundador de una de las mayores plataformas de innovación abierta en el mundo cree que estamos evolucionando hacia la “economía del amor”. Un modelo que premia con dinero a aquéllos “que hacen las cosas bien”. ¿Una utopía o visión de futuro?


Quince minutos antes de que empezara el Consejo Económico y Social (ECOSOC) de la ONU —al cual había sido invitado a exponer— Julián Ugarte Fuentes salió a caminar por las calles de Nueva York. “Tengo que decir algo potente”, pensó. Eso era lo único que tenía claro mientras buscaba inspiración. No era su primera vez en la ONU. Ya ha sido speaker en varios foros, incluso en Harvard y ha dictado charlas Ted X. Pero siempre busca cuidadosamente frases que impacten a sus interlocutores. Para no pasar inadvertido.
Ya sentado en la testera, sin mirar apuntes, empezó a hablar. Contó sobre algunos de los emprendimientos que ha incubado en Socialab, una de las mayores plataformas de innovación abierta en el mundo (con 500 mil usuarios y con la recepción de 32 mil ideas de 96 países). Pero centró su discurso en la revolución que, a su juicio, está ocurriendo: “Estamos evolucionando de un mundo egoísta, centrado en el dinero, a uno más empático”. Algo que él llama la “economía del amor”. Un modelo en el que, “si haces lo correcto, la plata va a llegar”.
“Hemos escuchado frases muy interesantes en estos dos días. Pero mi favorita es la economía del amor”, dijo con una sonrisa cómplice la moderadora del encuentro.
Hermano del medio, poco estudioso —”pero rápido para resolver problemas”, dice-, este viña-marino creía que algún día inventaría algo que impactara al mundo. Un clip, un encendedor, “algo bacán”, pensó.
Tras un breve paso por arquitectura, estudió diseño industrial en el DUOC de Viña. Hizo su tesis sobre mobiliario para viviendas pequeñas. Reprobó. Un día vio un concurso de la fundación Un Techo para Chile (hoy Techo) que buscaba equipar las viviendas que realizaba Elemental, la oficina del arquitecto Alejandro Aravena. No participó, pero sí quiso hacerse cargo de las propuestas. Recién ahí conoció lo que era la pobreza. “En la escuela me enseñaron sobre el diseño italiano, francés y nórdico, pero en los campamentos no había ni italianos, ni franceses ni nórdicos. Me di cuenta de que todos estábamos diseñando cosas para el grupo de arriba, que es más chico y rentable, pero ¿qué pasa con los de abajo? ¿Quién se preocupa de ellos?”, cuenta. Y decidió buscar una solución.
Millonarios amorosos
Al alero del Techo, el centro de innovación liderado por Ugarte empezó a crecer como bola de nieve. Tanto que el 2012 decidieron hacer un spin off. Lo llamaron Socialab y en un principio dependía de los jesuitas. “Somos como los Médici. A diferencia de los mecenas italianos, nosotros no tenemos plata: sí un modelo que nos otorga recursos para financiar a los ‘artistas’, esos emprendedores que están levantando negocios empáticos para resolver problemáticas sociales complejas”.
abarrotes de Al-gramo, el test que detecta cáncer de Miroculus o la máquina para obtener agua del aire de Freshwater) tienen más de un millón de usuarios y las empresas que han incubado están valorizadas en más de 90 miiones de dólares. Una prueba para Ugarte de que se puede ser “amoroso” y rentable a la vez.
-¿LA ECONOMÍA DEL AMOR ES UN CONCEPTO QUE SE TE OCURRIÓ A TI?
-Ha habido mucha inspiración de Ximena Dávila y Humberto Maturana. Pero esto es antiguo. Existe una carta que Albert Einstein escribe a su hija, en la cual le explica que hay una fuerza más potente que los átomos y que es lo que ordena todo en el cosmos: el amor.
-¿Los ECONOMISTAS VALIDAN ESTA TEORÍA?
-El ano pasado coincidí en un seminario con Angus Deaton, Nobel de Economía, que habla sobre la economía del bien común. Yo soy diseñador y les he preguntado a expertos como él si la economía del amor es una tontera y me dicen que no, que tiene mucho sentido. El origen de la economía tiene que haber sido conceptualmente empático.
-¿QUÉ EMPRESAS SON AMOROSAS?
-Para mí, hay dos tipos de compañías amorosas: aquéllas que tratan bien a sus empleados, proveedores y clientes, y las que buscan cumplir un propósito bueno para el mundo. Por ejemplo, Google es una empresa con propósito que nace en 1998 con el fin de organizar la información del mundo. Luego fue sumando nuevas líneas de negocios, como el mail y el teléfono. Y hoy es una de las más admiradas del mundo. En el caso de Apple, por ejemplo, se podría cuestionar si efectivamente tiene buenas prácticas, pero su fundador, Steve Jobs, quiso hacer la tecnología accesible para el mundo.
-MUCHAS EMPRESAS, EN SUS CAMPAÑAS DE PUBLICIDAD, PROMUEVEN LA FELICIDAD. ¿SON POR ESO AMOROSAS?
-No creo que pueda haber una empresa amorosa que venda veneno. Un negocio empático es aquél que piensa en el otro. Coca-Cola habla de la felicidad, un propósito hermoso, pero eso no es lo que vende y por algo ya no está entre las 10 marcas más valoradas del mundo. Todos nosotros financiamos a la Coca-Cola, pero ¿qué pasará si alguien nos da algo más rico, sostenible y saludable?
-¿CON LA ECONOMÍA DEL AMOR SE ACABARÁN LOS MILLONARIOS?
-No, porque los hombres ricos van a ser los más amorosos del mundo. Van a distribuir cariño y van a ganar plata igual. El índice para medir el amor será el dinero, pues las empresas que agreguen más valor van a ser quienes más ganen.
-¿COMO LO HARÁN SI EL OBJETIVO DEL CAPITALISMO ES MAXIMIZAR EL CAPITAL?
-En el capitalismo, quien maximiza el capital es quien entrega más valor. Muchas veces, la plata se está yendo a lugares equivocados. Por ejemplo, los empresarios que se coludieron con los pañales o los remedios en Chile ganaron, pero no agregando valor, sino que quitándole a la gente. La plata no puede ser el fin último, sino que tiene que ser una herramienta para hacer sociedades mejores. No hay un enojo con el empresariado, eso es mentira, hay un enojo con el egoísmo. ¡No todos los empresarios son egoístas! Y cuando hablan mal del lucro no significa que haya una irritación con el lucro, sino que con el lucro egoísta que ha manchado la cancha a todos los que lo hacen bien. Como consumidores, todavía no estamos organizados. Hemos visto escándalos y seguimos comprando los mismos productos. Pero se ve venir un punto de quiebre. ¿Qué pasa si seguimos manteniendo un sistema que continúa premiando a los más egoístas? Van a aumentar las diferencias, vamos a dejar de conversar. Si eso ocurre, no veo muchas posibilidades de que el ser humano subsista en el planeta.
La dualidad local
-¿No CREES QUE LA ECONOMÍA DEL AMOR SEA UNA ILUSIÓN?
-Sé que los dueños de los bancos, por ejemplo, no piensan como yo. Pero si yo fuera dueño de uno, me estaría preguntando si estoy entregando el valor suficiente a mis consumidores, o si la tasa de interés que estoy ofreciendo por un crédito es la más baja que puedo dar. ¡Los bancos en Chile son los más rentables del mundo! Y Nicolás Shea con Cumplo —la plataforma de préstamos entre privados— nos demostró que puedes hacer un banco sin plata. Si tuviera un banco hoy, estaría preocupado.
-CONCRETAMENTE, ¿HAY POSIBILIDADES DE QUE LA ECONOMÍA CHILENA SE TRANSFORME EN UNA AMOROSA?
-En Chile está pasando algo muy raro, no sé si es una herencia del Padre Hurtado o del capitalismo post Pinochet: es el país que tiene más empresas B per cápita del mundo (3,69 compañías por cada millón de habitantes). Me refiero a compañías que buscan generar beneficios sociales y ambientales. ¡Superamos a Estados Unidos y Canadá!
-HAY UNA DUALIDAD ENTONCES, PUES POR UN LADO TENEMOS EMPRESAS B Y POR OTRO, COMPAÑÍAS QUE SE COLUDEN…
-Efectivamente, es la unión de dos mundos. Pero cada vez aparecen con más fuerza negocios que hacen bien. A los chilenos los están invitando de todas partes del mundo, de la ONU, de la NASA, a contar lo que está ocurriendo acá.
-¿ESTE MOVIMIENTO LO HAN LIDERADO LOS MILLENNIALS LOCALES?
-Cien por ciento.
-¿Y LOS EMPRESARIOS TRADICIONALES SE SUBEN AL CARRO?
-Todo lo que hemos logrado en Socialab lo hemos hecho con empresas, las que tienen productos muy interesantes y equipos de trabajo muy buenos. Por eso la empresa tradicional está abriendo espacios para que los jóvenes que están ingresando al mercado laboral propongan nuevas ideas, porque a los millennials no los mueve sólo la plata, quieren hacer algo distinto. Imagínate una compañía grande que no logre atraerlos. ¿Quién integrará sus equipos? ¿Con qué talentos contará?
Fuente: Nex Channel