TALENTO SIN RETORNO

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¿Qué pasa por la cabeza de aquellas personas que renuncian a la estabilidad para iniciar una aventura de negocio? ¿Qué las motiva a tomar tal decisión? En esta edición, juntamos a cuatro CEO de startups de distintos rubros y experiencias para revelar por qué las empresas son cada vez menos sexis para el talento.

VUELTA 1
¿Cuál es su experiencia profesional y en qué negocio están? 

NATALIA AGOIS. Yo soy abogada y, a pesar de que no me apasionaba mi carrera, me titulé. Con el tiempo, mientras trabajaba en Graña & Montero, empecé a pensar en una idea de negocio y se me ocurrió el tema de lencería fina, debido a que en el país existe la necesidad de una buena marca peruana: no hay marcas en el mercado que apasionen a las mujeres, como sucede en EE.UU., donde puedes ir con tus amigas y todas encuentran algo bonito y de calidad. Por eso, me inspiré en Victoria Secret, me propuse hacer lo que ellos hacen y generar ese feeling; y, para ello, decidí dejar mi trabajo dependiente para dedicarme al cien por ciento. Finalmente, ahora Lulipa se ha vuelto franquicia y abriremos nuestras operaciones en Panamá.

FÉLIX IPANAQUE. Yo soy ingeniero industrial y, hasta el 2013, trabajaba en Europa desarrollando proyectos de innovación y mejora continua en Prosegur. Fue en ese periodo que conocí el carpooling, que se basa en un concepto de economía colaborativa y que rompió mis esquemas sobre el proceso logístico, que lo considero un sistema del siglo pasado. Con el concepto de economía compartida, pensé en un servicio bajo demanda casi al mismo costo que el servicio de una operadora logística y empecé a buscar la forma de desarrollar este concepto. Así nace Pickapp, que es una plataforma de reparto local que utiliza la maletera de los taxistas para ofrecer servicios de entrega express a precio de mercado, porque esta gente va dando vueltas por toda la ciudad con la maletera vacía. Le ofrecemos al taxista una fuente de ingreso adicional y, a los pequeños comerciantes, el acceso a un servicio para poco volumen y precios competitivos. Ya estamos lanzando la aplicación.

PEDRO NEIRA. Yo me dedico a las startups hace casi diez años. Trabajé en la presidencia de Apoyo con Felipe Ortiz de Zevallos durante tres años. Ahí tuve experiencia en un proyecto digital que me gustó mucho y me di cuenta de que me quería dedicar  a eso. Cuando estuve en Barcelona, terminé mi MBA e hice mi primer startup: levanté la empresa, conseguí capital, contraté personas y la llevé un nivel operativo; esa fue mi primera experiencia. Luego volví a Lima, hice otra startup y quebró rápidamente: felizmente, para mi inversionista, un quiebre rápido quiere decir que perdió menos dinero. En seis meses, saqué adelante mi tercer emprendimiento, que fue Adondevivir y con la que logramos levantar fondos de un fondo de capital de riesgo de EE.UU. Luego de cuatro años y medio en Adondevivir, me decidí por otro proyecto, Mi media manzana, que sería mi cuarto emprendimiento. Este es un proyecto que abarca todo el mercado de América Latina. Hemos abierto en Colombia, México y Chile, todo centralizando desde el Perú. Con toda esta experiencia, he tenido la oportunidad de levantar una decena de rondas de levantamiento de capital.

TATIANA GUICHARD. Yo soy ingeniera industrial, comencé trabajando en Colgate y luego trabajé, aproximadamente, seis años y medio en Repsol. Yo siempre supe que andaba de paso por las empresas. Desde los últimos años en el colegio, tenía claro que quería hacer lo mío, pero sí me parecía importante tener experiencia en el mercado laboral, porque te abre la mente debido a que te vas encontrando con problemas reales y con cosas que de verdad aportan. Yo, a cualquiera que quiera emprender, siempre le recomendaría por lo menos hacer prácticas en dos o tres empresas. Yo comencé a hacer Lukana cuando todavía estaba en Repsol; es decir, manejé las dos cosas en paralelo, hasta que llegó un punto en el que me di cuenta de que hasta ahí había llegado. Lukana está en una etapa en la que ya hemos probado el producto y todo ha sido con inversión mía. Lo que nos toca ahora es escalar ya en grande con capital. Ahorita tengo esa ambición.

VUELTA 2
¿Cuáles son los temores que ustedes vivieron al momento de decidir si emprendían o no?

NATALIA AGOIS. Lo primero que te da miedo es que dejas la estabilidad laboral. Tienes un sueldo fijo, un seguro y varios beneficios más. Cuando decides emprender, entiendes que vas a empezar desde cero y que el riesgo es inmenso. En el caso de Lulipa, ninguno está en planilla y nosotros nos pagamos nuestros propios seguros, que son carísimos, pero bueno, al final es porque estás arriesgándote a algo que es tuyo, es propio y, de hecho, la satisfacción de cumplir metas es mil veces más intensa a que si alcanzas una meta dentro de una empresa para la que estás trabajando.

FÉLIX IPANAQUE. Concuerdo con Natalia en que un limitante es estar acostumbrando a esa estabilidad que te da el trabajo en una empresa, a las comodidades. Las personas no se dan cuenta porque hemos crecido con eso: ocho horas de trabajo en una empresa. Entonces, salir de esa zona de confort es muy complicado. Incluso, existe un montón de gente a la que no le gusta su jefe pero aun así sigue en el trabajo porque está asegurado. Es eso: luchar contra lo que, en un momento, te parece una comodidad.

VUELTA 3
¿Cuál es su relación con el fracaso?

FÉLIX IPANAQUE. Yo creo que cuando renunciaste al trabajo para poder hacer algo propio, terminas asumiendo que el fracaso es algo que va a estar siempre ahí. El fracaso asusta porque está directamente relacionado con tu reputación y aquí la cultura es que si tú fracasas es porque has hecho algo mal y eso afecta, indudablemente, tu reputación. La gente podría cambiar de discurso y decir: esta persona ha hecho algo y no le ha resultado.

NATALIA AGOIS. El fracaso es el camino al éxito. Si le preguntáramos a alguien muy exitoso cuál fue su camino, nos daríamos cuenta de que perdió muchas cosas debido a las malas decisiones que tomó. Yo creo que el fracaso te hace más fuerte; que el antónimo de éxito es mediocridad, no fracaso. Para mí el fracaso nunca será el antónimo de éxito, es el camino para llegar al éxito.

TATIANA GUICHARD. Los golpes no se sienten cuando recién tomamos la decisión de emprender, porque uno está tan enamorado de su idea, que cree que todo va a ir excelente. Los golpes se sienten cuando ya estás a medio camino, cuando te das cuenta de que la empresa no da para pagarte un sueldo, que no tienes un seguro: es ahí cuando entran los temores porque es un punto en el que ya no tienes vuelta atrás y, sencillamente, ya no piensas en regresar al mercado laboral. Para mí, ese es el camino de cualquier emprendedor.

PEDRO NEIRA. Mi mayor temor no es el fracaso, ni no poder conseguir financiamiento; mi mayor temor es que no tengo a nadie a quien echarle la culpa si todo va mal. Porque tú no tienes jefe, tienes accionistas a los que les tienes que dar la cara, pero si todo va mal el culpable soy yo. En las empresas, puedes echar la culpa a que no te pusieron la gente correcta, que no te dieron los recursos, que tu jefe es un pesado. Para mí, ese es el mayor miedo. Ahora, yo estudio el managing de las startups porque me apasiona y, por ejemplo, en Silicon Valley pasa algo curioso con respecto al fracaso: a veces, es un prerrequisito del inversionista, porque el inversionista sabe, y esto está comprobado científicamente, que cualquier startup de un emprendedor que ha fallado anteriormente, tiene más probabilidades de éxito. Yo me levanté de un fracaso anterior para crear Adondevivir; si no hubiera sido así, ese startup no hubiera existido.

NATALIA AGOIS. Lo que pasa es que tú seguiste adelante. Hay personas que tiran la toalla en el primer intento.

PEDRO NEIRA. Eso es muy importante. En el primer setback, tiran la toalla y vuelven al trabajo. Esa es una gran diferencia entre esas personas y quienes sí son emprendedores. Emprendedor es al que le va mal y va a volver a intentarlo mil veces más hasta conseguir lo que quiere.

TATIANA GUICHARD. Estoy de acuerdo en que no cualquiera puede ser emprendedor. No es emprendedor aquel que deja todo solo porque no le gusta su jefe. El trabajo en un emprendimiento es el triple que en una empresa. La gente a veces cree que porque eres emprendedor puedes hacer
lo que te da la gana, ir a la playa cuando quieres, juerguear el triple: mentira, es al revés, no sales los fines de semana. Pero no te cuesta quedarte trabajando un sábado porque lo haces con ganas.

FÉLIX IPANAQUE. La persona que tiene una ideología sobre su emprendimiento se levanta a las siete de la mañana, trabaja los domingos, feriados, Navidad y Año Nuevo. Por eso es importante tener una ideología clara: una visión, eso con lo que sabes cambiarás el mundo.

VUELTA 4
¿Quieren cambiar el mundo desde lo que hacen?

UNÍSONO. Sí.

VUELTA 5
¿Cómo obtienen un sueldo por su trabajo?

PEDRO NEIRA. Mi caso es un poco atípico porque siempre he tenido sueldo en todas las startups que he hecho. De hecho, no es un sueldo acorde al mercado y depende de lo bien que le vaya a la empresa. Si le va mal, pierdo. Siempre he buscado tener un sueldo desde el inicio porque tengo dos hijos, y lo he logrado porque levanto capital de arranque y con eso me pago un sueldo. Es la manera más transparente.

FÉLIX IPANAQUE. Eso es cierto. La mejor manera de empezar un emprendimiento es con un capital que no sea tuyo. Pero, claro, es muy complicado. Yo, en este caso, he comenzado con un capital que no es mío. El mío lo he utilizado para poder mantenerme.

PEDRO NEIRA. Esa es otra forma. Por ejemplo, en Mi media manzana, he invertido un buen capital mío y me he pagado mi sueldo. Podría haber hecho la otra figura. No cobrar sueldo y vivir de esa plata. Son dos formas de hacer lo mismo al final, porque tú tienes que vivir de algo.

NATALIA AGOIS. En mi caso, como empecé a los 24 años, no tenía un sueldo porque invertí toda la plata que había ganado como practicante, pero sí me pagaba bonos, como premios cada vez que algo bueno salía. Cada vez que había una buena venta, yo misma me daba algo de dinero. Después, mis socias y yo nos pusimos un sueldo un poquito más alto y, hace un par de años, mi sueldo ha mejorado. Igual estamos en una etapa de devolución a los amigos y a la familia que aportaron a esta causa. Ahora ya sentimos que necesitamos un socio capitalista que invierta en nosotros.

VUELTA 6
Si una gran empresa los invitara a trabajar, ¿qué negociarían para aceptar esa oferta?

PEDRO NEIRA. Nada. Nunca más trabajaré en una empresa en mi vida. Es bien clara la respuesta.

FÉLIX IPANAQUE. No hay manera. La única forma que trabaje con una empresa es que me dijeran que quieren desarrollar mi proyecto. Pero si me dicen que deje esto y vaya a trabajar con ellos, imposible.

VUELTA 7
¿Qué le falta a las empresas para retener talento?

PEDRO NEIRA. Nosotros estamos creando cosas nuevas y estamos generando valor de una manera rápida. Lo que me pasaría en una empresa es que empezaría a tener miles de trabas para crear valor en donde sea que esté y me volvería loco, porque no podría hacer las cosas que quisiera hacer. Sentiría que estoy perdiendo el tiempo.

TATIANA GUICHARD. En mi caso, es exactamente igual. No sé si por mi formación como ingeniera industrial, pero yo siempre quiero cambiarlo todo. Somos optimizadores de procesos por excelencia, nuestra formación es así desde el primer ciclo y todo lo que vemos queremos cambiarlo. Cuando yo estaba dentro de las empresas, me desesperaba porque veía que las cosas se hacían mal y no podía cambiarlas porque no me dejaban. Tenía la solución, se las planteaba y me daban toda la razón, pero me decían que no se podía cambiar porque era mandato de la casa matriz y eso a mí me desespera. Llegaba a un punto en el que salía discutiendo todos los días y ya no podía aguantar esa situación.

NATALIA AGOIS. Además, trabajar en una empresa no sería mi pasión porque no es mi idea de negocio. Tú estás trabajandopara la idea de negocio y la pasión de otra persona.

FÉLIX IPANAQUE. Cuando yo estaba en la matriz, en el departamento de innovación y desarrollo, planteé esta figura: teníamos un proceso de producción para el procesamiento de dinero que era en bloques. Entonces, el dinero llegaba, tenías que sacarlo, contarlo y clasificarlo y luego lo ponían en las bóvedas. Es decir, todo el dinero se contaba y luego todo el dinero se clasificaba y después todo se guardaba. Y yo dije: ¿por qué no planteamos otro sistema operativo que nos permita contar, clasificar y guardar en un mismo momento? Me dijeron que eso significaba que la inversión y el cambio eran enormes. Había hecho el análisis de tal manera que lo podíamos hacer más rápido y mejor, pero se habían acostumbrado a hacer las cosas así. Eso es lo que tienen las empresas, se acostumbran a hacerlas las cosas de una sola manera y ahí queda.

VUELTA 8
En su tiempo dentro de las empresas, ¿qué es lo más valioso que aprendieron ahí?

TATIANA GUICHARD. Aprendí cómo no se deben hacer las cosas. Por otro lado, aprendí a entender cómo se siente la gente cuando trabaja para alguien y cómo no quieres que tu gente se sienta cuando dependa de ti. Trabajar en empresas grandes te da la oportunidad de relacionarte con diferentes áreas, con diferentes procesos y, si bien es cierto que no eres experto en nada puntualmente, tienes una visión de todo. Yo no soy abogada, pero como trabajaba en el área de compras tengo mucho conocimiento del tema contractual; puedo revisar, entender, le detecto errores a los abogados, lo mismo con el tema contable. Esa experiencia me ha permitido usar ese conocimiento en mi empresa.

FÉLIX IPANAQUE. En mi caso, porque mi emprendimiento es del tipo logístico y todo el background que tuve en Prosegur me ayuda muchísimo. No lo hubiera podido hacer si no tuviera esos conocimientos.

NATALIA AGOIS. Haber estado en el área laboral de diferentes empresas, además de los conocimientos que adquirí por haber estudiado derecho seis años, me ayudan porque yo no tengo que contratar a un abogado para mi empresa: yo misma soy. Por ejemplo, cuando exporté a Australia, yo hice el contrato internacional. Otra vez, me trataron de quitar mi marca, hice el proceso judicial en Indecopi y gané mi primer caso como empresaria y abogada.

PEDRO NEIRA. Hay algo básico en la experiencia laboral, y es formar parte de un equipo, tener compañeros, porque eso es importante para luego poder manejar un negocio. En mi caso, lo que más me marcó fue trabajar con Felipe Ortiz de Zevallos. Me marcó mucho en el sentido ético y de valores. Él me introdujo una mirada diferente. Aprendí que era más importante brindarle algo a la gente y al país que hacer dinero. Eso no estaba en mi chip antes de entrar a trabajar con él. Me cambió y, desde ahí, me quedé con eso.

VUELTA 9
Ahora que ustedes son los jefes, ¿cuál es su filosofía para gestionar personas?

PEDRO NEIRA. He tratado de hacer varias cosas; primero, busco que las personas que trabajen conmigo sean autodidactas en la parte técnica. Ninguno de los trabajadores que he tenido ha estudiado en una universidad o instituto formal. Toda la gente que acabo contratando es gente que aprende sola, porque en el tema digital la velocidad del cambio es tan alta que lo que aprendiste en cuatro años no te va a servir para nada. Tienes que tener esa capacidad de seguir aprendiendo solo, porque nadie te lo va a enseñar.

FÉLIX IPANAQUE: Lo que yo siempre intento hacer es compartir mi visión. Lo segundo es que tiene que ser todo muy participativo, todos tienen que tener poder de decisión.

NATALIA AGOIS. En mi caso, también busco un trato horizontal. Siempre me preocupo en capacitar, porque mi marca es básicamente de atención al cliente, entonces, yo soy la que acompaña a las
vendedoras. Cuando abrí mi primera tienda, yo estuve ahí atendiendo y la chica que se iba a encargar estuvo a mi lado viendo. Hoy es la supervisora de las vendedoras, ha adquirido los valores de la marca desde que empezó y es totalmente apasionada.

TATIANA GUICHARD. Es importante hacerle ver a tu gente que su función es importante para la empresa. Y para eso, desde el que empaca los productos hasta el que contesta el teléfono, tiene que vernos involucrándonos con esa función porque es importante. Si un día tenemos muchos pedidos y la gente no se da abasto, yo misma me meto y comienzo a empacarlos. Yo siempre les pido que nos den propuestas; si son buenas, se toman y vamos creciendo todos.



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